lunes, 31 de marzo de 2014

El maestro (Javier Villafañe)


Javier Villafañe



El maestro



El primer día de clase había treinta y cinco alumnos en el aula.
El maestro era un hombre gordo, muy gordo. Pasó lista mientras iba diciendo los nombres, los alumnos se ponían de pie y él los miraba. Los pesaba con los ojos.
Una mañana el maestro les dijo a los alumnos:
—Tenemos que hacer una huerta en la escuela y sembrar semillas de lechuga, porque la lechuga es muy rica para comerla en ensalada.
Los alumnos, en el fondo de la escuela, puntearon la tierra, sembraron semilla de lechuga y después regaron la tierra.
—Pronto vamos a tener ensalada, dijo el maestro y preguntó: ¿a ustedes les gusta la ensalada? Treinta y cinco voces respondieron al mismo tiempo: —Síiiiiiii...
—Muy bien —dijo el maestro.
Al día siguiente el maestro escribió en el pizarrón la letra A, la letra B, la letra C. Escribió todo el abecedario. Y los niños escribieron en el cuaderno desde la A, hasta la Z. Después, el maestro escribió en el pizarrón: uno más uno, igual a dos. Y los alumnos escribieron en el cuaderno: uno más uno, igual a dos. Los alumnos, todas las mañanas, después de izar la bandera y cantar el himno, regaban la huerta.
Una mañana el maestro sacó del portafolios un cuchillo y una piedra de afilar. Afiló el cuchillo en la piedra y mostró a los alumnos el cuchillo afilado.

—Cu-chi-llo —dijo, y agregó—: C de cielo, U de un, CH de chicha, LL de llanto, O de orar.
En la huerta habían crecido plantas de lechuga. Sobre el pupitre del maestro había sal, pimienta, vinagre y aceite.
Al día siguiente, cuando el maestro pasó lista, había treinta y cuatro alumnos en el aula. Al otro día treinta y tres, al otro día treinta y dos. Hasta que quedó solo un alumno en el aula. Era muy flaco, pálido, con las orejas transparentes.
Una mañana llegó un inspector. Era un hombre con sombrero y bigotes. El maestro le sacó el sombrero, le afeitó los bigotes y se lo comió. Por suerte quedaba una planta de lechuga en la huerta.



Javier Villafañe

Nació en Buenos Aires el 24 de junio de 1909. Fue poeta, escritor y, desde muy pequeño, titiritero. Con su carreta La Andariega viajó por Argentina y varios países americanos realizando funciones de títeres. En 1967, su libro Don Juan el Zorro es objetado y retirado de circulación por la dictadura militar imperante en Argentina.

Villafañe decidió entonces abandonar el país y radicarse en Venezuela donde, trabajando para la Universidad de Los Andes, fundó un Taller de Títeres para formar artistas de esa disciplina.
En 1978, con el auspicio del gobierno venezolano, repitió su experiencia trashumante en el Viejo Continente: con un teatro ambulante recorrió el camino de Don Quijote a través de La Mancha, en España.

En 1984 retornó a la Argentina. Fue autor, entre muchos otros libros, de Los sueños del sapo (Hachette), Historias de pájaros (Emecé), Circulen, caballeros, circulen (Hachette), Cuentos y títeres (Colihue), El caballo celoso (Espasa-Calpe), El hombre que quería adivinarle la edad al diablo (Sudamericana), El Gallo Pinto (Hachette) y Maese Trotamundos por el camino de Don Quijote (Seix Barral).
El primer día de abril 1996, a los 86 años, falleció en Buenos Aires.

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